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¿Por qué elegir un integrador de sistemas en lugar de un proveedor de software?

¿Por qué elegir un integrador de sistemas en lugar de un proveedor de software?
¿Por qué elegir un integrador de sistemas en lugar de un proveedor de software?

Muchas empresas se enfrentan a un dilema a la hora de decidir implementar una solución de software: ¿deben tratar directamente con el proveedor de software o es mejor contratar a un integrador?

Esta elección puede tener un gran impacto en el éxito del proyecto de TI, en cuanto a plazos, costes y el cumplimiento de requisitos específicos.

El objetivo de este artículo es demostrar por qué, en muchos casos, un integrador representa una solución más adecuada, gracias a su enfoque personalizado y a su gestión integral del proyecto.

El proveedor de software es la empresa que diseña, desarrolla y comercializa software. Ofrece productos estandarizados, generalmente dirigidos a un público amplio, y también proporciona soporte técnico para estas soluciones.

  • Profundos conocimientos técnicos: el proveedor de software conoce su producto a la perfección, ya que es su creador. Puede proporcionar información precisa y resolver errores o fallos de funcionamiento rápidamente;
  • Productos estandarizados y escalables: los editores de software tienen como objetivo desarrollar su software para satisfacer las necesidades del mayor número posible de usuarios y garantizar actualizaciones periódicas;
  • Asistencia técnica: A menudo ofrecen asistencia especializada a los usuarios de sus soluciones.

  • Falta de personalización: los productos están diseñados para un público amplio, lo que significa que el margen para adaptarlos a necesidades específicas es limitado;
  • Gestión de proyectos complejos: los proveedores de software no siempre están preparados para gestionar integraciones complejas con otros sistemas ni para personalizar sus soluciones en profundidad;
  • Costes elevados: los servicios de un proveedor de software pueden resultar costosos, sobre todo si se requieren modificaciones o integraciones específicas;
  • Ancho de banda y capacidad de respuesta: Aunque el proveedor de software pueda intervenir de vez en cuando, no dispone de los recursos necesarios para garantizar un ancho de banda óptimo y una capacidad de respuesta inmediata. Se recomienda contar con socios especializados en este ámbito para garantizar una experiencia de usuario fluida e ininterrumpida, incluso en horas punta.

Un integrador de sistemas es una empresa especializada en el análisis, la implementación y la optimización de soluciones de software dentro de una organización.

Su función consiste en adaptar las soluciones a las necesidades específicas de la empresa, garantizando la coordinación y la integración entre las distintas herramientas. El integrador de sistemas ofrece una serie de ventajas:

  • Personalización: el integrador adapta las soluciones de software a las necesidades concretas de la empresa, creando una solución a medida en lugar de un producto genérico;
  • Experiencia: a diferencia del proveedor de software, que se centra en la solución en sí, el integrador tiene en cuenta los retos y los procesos empresariales de la empresa;
  • Control: el integrador es responsable de todo el proceso de gestión del proyecto, desde el análisis de requisitos hasta la implementación y la formación de los usuarios;
  • Agilidad: puede adaptar rápidamente las soluciones en función de los cambios que se produzcan en el proyecto o en la organización.

Existen varios tipos de integradores, desde generalistas capaces de trabajar con diferentes sistemas hasta especialistas expertos en un campo o tecnología concretos. Es fundamental elegir un integrador en función de las necesidades específicas del proyecto.

Cuando una empresa decide contratar a un integrador, es fundamental tener en cuenta varios criterios para garantizar que el socio elegido pueda cumplir con los requisitos del proyecto.

El integrador debe tener un profundo conocimiento de las tecnologías que implementa. Su experiencia debe ajustarse a las soluciones que la empresa desea implementar.

A un integrador con experiencia le resultará más fácil anticipar posibles problemas y proponer soluciones adecuadas. Es importante revisar su cartera de proyectos y asegurarse de que haya trabajado anteriormente en proyectos similares.

El integrador debe adoptar una metodología rigurosa para gestionar el proyecto, que incluya la gestión de riesgos, la gestión de plazos y la coordinación entre equipos. Las metodologías ágiles, por ejemplo, son especialmente valoradas en los proyectos de transformación digital.

Para garantizar el éxito del proyecto, es esencial una buena comunicación. Un integrador debe estar atento a las necesidades de la empresa y ofrecer un apoyo personalizado a lo largo de todo el proceso. Además, solo un socio puede ofrecer un compromiso a largo plazo mediante contratos de TMA (Mantenimiento Técnico y Asistencia) o acuerdos equivalentes. Este tipo de contrato proporciona al cliente apoyo y asistencia continuos para todas sus consultas y proyectos futuros, lo cual tiene un valor incalculable.

Quable colabora con una red de socios de integración, como Axome, Zento, Numendo, Synolia, Wemea, Code, Xngage, toHero y Awebi…

Estos integradores se encargan de implementar la herramienta PIM de Quable en los sistemas existentes de las empresas, especialmente en los de los minoristas. Gracias a su experiencia, ayudan a optimizar los procesos internos al tiempo que garantizan una adopción fluida y eficaz de la solución PIM, adaptada a las necesidades específicas de cada cliente.

Si bien el proveedor de software ofrece una solución estandarizada y técnicamente sólida, el integrador, por su parte, actúa como un socio a medida, capaz de adaptar esta solución a las necesidades específicas de cada empresa.

En función de la complejidad del proyecto y de los retos empresariales que plantee, contar con un integrador garantiza una mejor alineación entre las herramientas implantadas y los objetivos de la empresa. Para elegir al integrador adecuado, es fundamental tener en cuenta su experiencia, sus competencias técnicas y su capacidad para comprender y satisfacer las expectativas específicas.