La expansión de los mercados online, la diversificación de los canales de venta… En los próximos años, el PIM (gestión de la información de productos) tendrá que adaptarse, más que nunca, a estas tendencias fundamentales del comercio electrónico. Estos cambios no solo afectan a la plataforma, sino también a las funciones de las personas que la gestionan. ¡Todos estos son retos que Quable pretende abordar junto a sus clientes! El PIM (gestión de la información de productos) es una herramienta colaborativa que reúne toda la información de los productos en un único repositorio, lo que facilita enriquecer dicha información en el futuro y distribuirla posteriormente por todos los canales.
1. De la distribución multicanal a una estrategia omnicanal
En los últimos años, el tráfico de Internet móvil ha superado al generado por los ordenadores de sobremesa. Se prevé que esta tendencia se acelere en los próximos años, a medida que siga creciendo el número de interfaces accesibles desde dispositivos móviles: tras los smartphones y las tabletas, la atención se centra ahora en los relojes inteligentes, los phablets y otros dispositivos conectados dentro del IoT (Internet de las cosas). Todos ellos son canales de comunicación y venta que los minoristas online deben gestionar, además de su página web y su catálogo impreso. Sin embargo, la era del comercio minorista multicanal —en la que cada plataforma se gestionaba mediante un sistema específico de forma aislada— ha llegado a su fin. La tendencia se orienta hacia el comercio minorista omnicanal, es decir, información unificada pero personalizada en todas las plataformas. La piedra angular de esta (r)evolución es el PIM, que garantiza la coherencia y la fiabilidad de la información de los productos en todos los canales —en tienda, en el móvil y dentro de la organización— al tiempo que gestiona los requisitos específicos de cada dispositivo, medio o servicio web.
2. De la conexión con los mercados online a la gestión de los flujos de datos
Los marketplaces, auténticos motores de crecimiento para los minoristas electrónicos, seguirán atrayendo niveles de tráfico cada vez mayores. Sin embargo, la tendencia apunta a su proliferación, con la creación de marketplaces especializados en un producto, sector o segmento de mercado concretos… Ante este auge —y los primeros indicios de consolidación del sector, como se observa, por ejemplo, en el sector de la alta tecnología—, los minoristas online deben seleccionar cuidadosamente los mercados a los que les conviene conectarse. Los precios y las comisiones, el tráfico potencial y el público objetivo… son criterios de selección obvios, pero un PIM permite afinar estas decisiones. De este modo, es posible ofrecer solo determinadas gamas de productos en mercados concretos, en momentos específicos del año o únicamente en determinados países… Más allá de ser una simple pasarela técnica, el PIM se está convirtiendo en una herramienta fundamental para los equipos de marketing de los minoristas online.
3. Un PIM SaaS para mejorar la capacidad de respuesta
Las ofertas de SaaS (Software as a Service), en rápida expansión, son más que un simple modelo de negocio. Se trata de un modelo especialmente orientado a las empresas; de hecho, el aspecto de «servicio» del SaaS permite, en cierta medida, evitar un proyecto informático largo y costoso y obtener acceso inmediato a las funcionalidades necesarias. En un panorama digital en constante evolución, el SaaS proporciona a los usuarios empresariales herramientas que están plenamente integradas en este ecosistema y siempre actualizadas.
El SaaS también ofrece una plataforma que evoluciona en consonancia con las necesidades expresadas por los clientes y las últimas innovaciones del ecosistema del comercio electrónico.
Una API, que suele incluirse en la oferta, ofrece a los desarrolladores total autonomía a la hora de crear y mantener nuevas aplicaciones que utilicen datos de productos.
Por lo tanto, un PIM basado en SaaS es una forma sostenible de acelerar el «tiempo de comercialización», al garantizar que la información de los productos sea fácil de actualizar y pueda distribuirse posteriormente a través de todos los canales.
4. Nuevas responsabilidades para un «responsable de información de productos (PIO)»
El objetivo principal de un PIM es centralizar, validar, consolidar y optimizar la información de productos dispersa por toda la organización o entre los proveedores. Esto implica establecer flujos de trabajo de validación de datos y nombrar a un «responsable de información de productos», cuya función es garantizar la calidad de la información de productos dentro de la organización. El ámbito de competencias del PIO se ampliará para incluir un mayor enfoque en lo que ocurre en Internet, fuera de la empresa. La consecuencia de una mayor presencia en los mercados online (y en las redes sociales) es, de hecho, que el minorista electrónico se ve expuesto a una mayor competencia. La capacidad de respuesta en cuanto a precios, promociones y servicios ofrecidos… la información de los productos y su actualización constante se están convirtiendo en prioridades estratégicas para los departamentos de marketing, lo que convierte al «PIO» en la clave para adaptarse continuamente al mercado.
Conclusión
Las empresas deben adaptarse a los avances tecnológicos y al auge del comercio electrónico. Para ello, la adopción de una herramienta estratégica y de alto rendimiento como el PIM es un activo fundamental para impulsar tus ventas y proporcionar información actualizada sobre los productos a tus clientes.